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Coaching nutricional: Como conseguir que una dieta funcione

El coaching nutricional puede ayudarnos a convertir nuestros propósitos en hechos. Nuestra entrenadora personal Sara Tabares conversa en Cadena SER […]

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coaching nutricionalEl coaching nutricional puede ayudarnos a convertir nuestros propósitos en hechos. Nuestra entrenadora personal Sara Tabares conversa en Cadena SER con Yolanda Fleta, socióloga, experta en coaching nutricional y autora, junto con el nutricionista Jaime Giménez, del libro Coaching nutricional. Haz que tu dieta funcione.

¿Quién no ha empezado una dieta y después, al poco tiempo, la ha abandonado? ¿Cuántas veces hemos escuchado la frase: “Sé qué tengo que comer, pero a la hora de la verdad no lo cumplo”? Modificar un estilo de alimentación puede suponer un reto difícil de afrontar. Convertir propósitos en hechos que repercutirán positivamente en nuestra salud es uno de los objetivos del coaching nutricional. Superar la resistencia al cambio y no abandonar las metas han dejado de ser obstáculos a los que el paciente se enfrenta solo. Yolanda Fleta socióloga, especialista en sociología de la alimentación y una de las autoras del libro Coaching nutricional. Haz que tu dieta funcione, explica las claves para conseguir con éxito una modificación de hábitos alimenticios:

1. COACHING NUTRICIONAL, UN ALIADO.

Se practica para conseguir objetivos relacionados con la alimentación. En el ámbito de la salud el coaching nutricional se usa como nuevo enfoque para complementar la labor de asesoramiento técnico nutricional que realizan los dietistas-nutricionistas o los endocrinos. El coaching nutricional consiste en acompañar al paciente que quiere mejorar su alimentación o controlar su peso, para que aumente su motivación y confianza en su capacidad para llevar a cabo el cambio. El problema que tienen muchos es que saben qué tienen que comer, pero después no se ven capaces de hacerlo o de mantenerlo en el tiempo, y ahí es donde entra en juego el coaching nutricional.

2. ELIMINA LAS EXCUSAS DEL TIPO: “MAÑANA EMPIEZO”.

Tener la intención de hacer algo, no es lo mismo que hacerlo. Seguro que hay mucha gente que llevan tiempo pensando en mejorar su alimentación, en empezar a controlar sus raciones, en comer más saludablemente, pero no se deciden a dar el paso para cambiar porque les resulta más cómodo o fácil quedarse como están. Se encuentran en lo que llamamos en coaching nutricional la zona de confort, esa en la que no estás a gusto contigo mismo o con lo que tienes, pero a la que te aferras porque te resulta más costoso salir de ella que quedarte. En realidad, aunque la llamemos zona de confort, no significa que nos sintamos satisfechos en ella, sino todo lo contrario. Normalmente nos asaltan los pensamientos del tipo: “debería perder unos kilos”, “estoy harta de verme así”, “como no ponga remedio pronto a esto mi salud se va a resentir”… Y esos pensamientos precisamente, en lugar de ayudar, lo que hacen es dificultar el cambio, porque lo que consiguen es que la persona se sienta mal consigo misma y pierda capacidad para asumir las riendas del cambio.

3. SUPERA LA RESISTENCIA AL CAMBIO.

Con convicción y planificación. Primero tengo que estar convencido de que quiero cambiar. ¿El cambio va a ser fácil? Pues seguramente no, pero si lo elijo, me va a costar mucho menos que si lo hago sin la convicción necesaria. No es lo mismo hacer algo porque quiero, a porque me obligan. El deseo tiene que ser tuyo, no de otro. Por eso es importante que antes de llevar a cabo la decisión de cambiar tu alimentación, pienses detenidamente en qué hace que valga la pena realmente ese cambio. La resistencia al cambio se supera teniendo la percepción de que el cambio no te va a resultar tan difícil y de que además vale la pena. Si creo que algo me va a costar mucho esfuerzo o lo que voy a conseguir con el cambio tampoco es tan importante para mi, es difícil que me movilice.

4. CAMBIA HÁBITOS.

Hay que comprender que un hábito es una conducta que el cerebro ha convertido en automática después de repetirla muchas veces. De esta manera, el cerebro se ahorra energía para poderla invertir en otras actividades que sí requieren de su completa atención. Por eso, lo primero que debemos hacer es desautomatizar la conducta aprendida, por ejemplo servirme raciones muy abundantes, o picar algo después de cenar. Para ello se requiere que estemos muy presentes y conscientes para poder reprimir la inercia del hábito. Paralelamente, se trata de generar ese nuevo hábito saludable que deseamos. Es simple, pero no fácil, y el coaching nutricional puede ayudarnos. Para crear un nuevo hábito tiene que haber una creencia potenciadora que lo sostenga. Como por ejemplo la que tiene este paciente de 50 años que quiere cambiar su alimentación, porque de lo contrario puede tener un problema cardiovascular… “Si adelgazo, tendré mejor salud”. Si parte de ese pensamiento, es que el valor de la salud es importante para esa persona. Por lo tanto, lo primero que haríamos en coaching nutricional sería conectarla con los beneficios concretos en su salud que conseguirá cuando adelgace. ¿Qué mejorará concretamente? ¿Le dolerán menos sus rodillas? ¿Tendrá menos riesgo de sufrir un infarto u alguna de las demás enfermedades vinculadas al sobrepeso como hipertensión, diabetes, colesterol…? Después es cuestión de repetir la conducta saludable hasta que nuestro cerebro la aprende y la integra como automática.

5. ENTRENA LA FUERZA DE VOLUNTAD.

Es difícil confiar en alguien si cada vez que te ha dicho que haría una cosa, luego no la hace. Eso también pasa con nosotros mismos, pero si te cuelgas la etiqueta de que no tienes fuerza de voluntad, esa creencia te va a condicionar negativamente y vas a estar predispuesto a tirar la toalla a la mínima de cambio. Cualquier contratiempo va a ser una prueba de que eres una persona sin fuerza de voluntad. Entonces, para entrenar la fuerza de voluntad, lo primero que debes hacer es cambiar tu creencia limitante: “Aunque hasta ahora no he tenido fuerza de voluntad para hacer algo, a partir de ahora voy a ser perseverante con…”. Se trata de escoger una pequeña acción por la que empezar, como por ejemplo correr cinco minutos la primera semana. Cinco minutos puede parecer algo insignificante, pero más allá del resultado que obtienes con el hecho de correr cinco minutos durante una semana, es lo que pasa contigo durante el proceso. Al ver que eres capaz de comprometerte con esos cinco minutos, vuelves a recuperar la confianza en ti mismo y eso empieza a empoderarte y a hacer que te sientas diferente. Te empiezas a gustar y a creer en ti.

Escucha el audio del programa en la web de Cadena SER

Por Sara Tabares, entrenadora personal en Performa Entrenadores Personales y directora del programa SER SALUDABLE en Cadena SER

PERFORMA ENTRENADOR PERSONAL · PERFORMA CONSULTING S.L. · Avda. de Aragón, 36 Bajo 46021 Valencia · Telf.: +34 960 078 914

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