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Cinturones de entrenamiento, ¿Para qué sirven?

Nuestro entrenador personal Guillermo Alvarado explica a continuación la verdadera utilidad de los cinturones de entrenamiento ¿Tiene alguna base científica […]

cinturones de entrenamientoNuestro entrenador personal Guillermo Alvarado explica a continuación la verdadera utilidad de los cinturones de entrenamiento ¿Tiene alguna base científica entrenar con ellos o es sólo un coletazo más de esa tradición que no entiende de ciencia, ni siquiera de razonamientos lógicos?

Hace años los utilizábamos en PERFORMA Entrenadores Personales, cada cliente disponía del suyo propio que, además, en un intento por preservar la salud de nuestros clientes incluso traíamos de EEUU porque una marca en concreto no aportaba más confianza. Con el paso de los años, conforme fuimos investigando y ganando en criterio, fuimos desechando los cinturones de entrenamiento excepto en casos muy concretos con lesionados, ya fuera con el objetivo de facilitar la vuelta al entrenamiento, o para evitar una recaída. En personas sanas llevamos años sin utilizar cinturones de entrenamiento debido a que las evidencias científicas actuales así lo recomiendan.

A día de hoy, la literatura científica es escasa pero aún más si cribamos y solo tenemos en cuenta los estudios con muestras representativas y metodologías serias. Los siguientes puntos son aplicables tanto al uso de cinturones de entrenamiento como aquellos que se utilizan en el desarrollo de muchas profesiones que requieren mover pesos altos. Según estas evidencias sabemos lo siguiente (McGill, 1993). :

  • Aquellos que nunca han tenido una lesión de espalda, más concretamente columna lumbar, no parece que los cinturones de entrenamiento y trabajo tengan algún efecto protector durante el entrenamiento o durante el movimiento de grandes pesos por la actividad profesional.
  • Aquellos que se lesionan llevando un cinturón de entrenamiento o trabajo sufren lesionas más severas, y con un mayor coste de tratamiento, que aquellos que no lo utilizan (Mitchell, 1994). En este estudio se analizó durante seis años la severidad y el coste de tratamiento de 1316 militares lesionados.
  • En alto rendimiento parece que en algunos gestos aumenta el rendimiento pero no protege de lesiones. Si tenemos en cuenta que a más peso más riesgo de lesión ante misma técnica, se podría decir que el uso de cinturones de entrenamiento sólo estaría justificado en la alta competición donde de la marca depende el éxito.
  • Los cinturones de entrenamiento y trabajo aumentan la presión intra-abdominal y la compresión vertebral en contra de la creencia popular.
  • Los cinturones de entrenamiento y trabajo aumentan la tensión arterial por lo que su uso está severamente contraindicado en hipertensos. La evidencia en este aspecto es tan abundante y sólida, así como el respaldo de casi todos los profesionales, que no tiene sentido aburrir con más referencias científicas.

Ya en 1994 el informe del NIOSH (National Institute for Occupational Safety and Health), indicaba que el uso de cinturones en el lugar de trabajo no disminuía el riesgo de lesión en personas que no se hubieran lesionado previamente. Esto se vio ampliamente demostrado en un estudio posterior, mucho más reciente, con una muestra de 13.873 empleados de grandes superficies, donde en 89 tiendas se obligaba el uso de estos cinturones y se comparaba con otras 71 donde el uso era sólo voluntario (Wassell, 2000). No se observó diferencia en el diagnóstico de lesiones de espalda.

En otro estudio se analizó la teoría de que el uso continuado de estos cinturones disminuía la fuerza de los músculos abdominales y su capacidad para estabilizar la columna frente a fuerzas externas. También se demostró que no era cierto. El estudio se hizo con una metodología sería y una muestra de 81 trabajadores hace 25 años (Walsh & Schwartz, 1990) y a día de hoy todavía muchos defienden esta teoría. No obstante, si que se ha observado que quien usa el cinturón de entrenamiento o trabajo durante un tiempo aumenta el riesgo de lesión durante un determinado periodo cuando deja de hacerlo (Reddell, 1992). No obstante, como hemos observado, no sería debido a una pérdida de capacidad por parte de los músculos abdominales sino por otras razones. Teniendo en cuenta todo lo anterior, y en caso de que tu competición no permita el uso de cinturones, no parece muy inteligente usar cinturones durante el entrenamiento.

También hay quien defiende que, debido a que el cinturón aumenta la presión intra-abdominal, podría proteger la columna lumbar (Harman, 1989; Lunder, 1992) pero ninguno llegó a calcular las posibles diferencias en fuerzas externas sobre la columna ni su carga compresiva. No obstante, se ha demostrado que, en contra de la creencia popular, el aumento de la presión intra-abdominal, ya sea provocada por los cinturones de entrenamiento o la maniobra de Valsalva, lejos de disminuir la compresión vertebral, ergo la presión que sufren los discos intervertebrales, la aumentan (McGill & Norman, 1987; Nachemson, 1986).

También se ha teorizado sobre como afectaría el uso de cinturones de entrenamiento o trabajo a la actividad de los músculos flexores y extensores de la columna, defendiendo que si limitaban el rango de flexión/extensión de la columna también podría hacer que estos músculos trabajaran menos. Pues bien, también se ha demostrado que no es cierto y que la activación de estos músculos no cambia según uses o no cinturones de entrenamiento o trabajo (McGill, 1990; Reyna, 1995). Cierto y Snook (1995) llegaron a medir la señal eléctrica mediante electromiografía (EMG) y tampoco encontraron resultados diferentes demostrando que el uso de cinturones de entrenamiento o trabajo no le resta trabajo a los músculos que pretende aliviar en su uso profesional.

Para concluir, si analizamos toda la información anterior debes quedarte con que el uso de cinturones de entrenamiento o trabajo puede ayudarte si previamente te has lesionado de la espalda. En caso de que nunca te haya pasado sólo puede ayudarte a mover un poco más de peso, ante mayor riesgo de lesión, en gestos muy concretos que sólo tendría sentido en la alta competición y en deportes específicos. Si aún así prefieres seguir utilizando cinturones para entrenar, deberás ir con sumo cuidado si en algún momento dejas de utilizarlo.

Es importante resaltar que las evidencias científicas son las que son, independientemente de lo que indique la publicidad o argumentos de ventas de los vendedores de cinturones. Como ves, todo esto se sabe desde hace años, décadas incluso, pero seguimos aferradas a la tradición que, como digo, no entiende de ciencia ni de razonamientos lógicos. También, como aviso a navegantes, añadir que la credibilidad y solidez de un estudio depende de la credibilidad de quien lo publica, su muestra y metodología, no de cuando fue publicado.

Leer en el blog de PERFORMA Entrenadores Personales para Men´s Health

Por Guillermo Alvarado, entrenador personal en PERFORMA Entrenadores Personales y autor del blog de entrenamiento de Men´s Health

PERFORMA ENTRENADOR PERSONAL · PERFORMA CONSULTING S.L. · Avda. de Aragón, 36 Bajo 46021 Valencia · Telf.: +34 960 078 914

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