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Paleodieta, verdades y mentiras de la dieta de moda

Nuestra entrenadora personal Sara Tabares somete a examen a la paleodieta, una de las dietas más populares del momento que […]

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paleodietaNuestra entrenadora personal Sara Tabares somete a examen a la paleodieta, una de las dietas más populares del momento que quiere recuperar los hábitos alimenticios de los hombres y mujeres del Paleolítico

“En las etapas más avanzadas del Paleolítico y en Europa, los estudios isotópicos de los restos óseos de neandertales y humanos modernos confirman que el consumo de herbívoros fue la principal fuente de recursos alimenticios. Se ha confirmado en los últimos años que los recursos acuáticos (moluscos y peces) y las aves, así como diversos alimentos de carácter vegetal, desempeñaron también un papel importante en la dieta de estas poblaciones, dependiendo sobre todo de la latitud y las fluctuaciones del clima”, explica Valentín Villaverde, Catedrático de Prehistoria de la Universitat de València. Los orígenes de la paleodieta están, al parecer aquí, en la historia de hace entre 3 y 2,5 millones de años. Sus creadores, entre los que se encuentra Loren Cordain, dicen que es más saludable que otras que admiten lo que llaman “nutrientes nuevos”, entre los que se encuentran los cereales, el azúcar o los lácteos. “Los cereales fueron incorporándose a la dieta, pero no alcanzaron importancia hasta que se produjo la aparición del Neolítico”, admite Villaverde.

En la paleodieta se permiten tomar alimentos como carne, pescado, huevos y verduras. “A esta “dieta” (entre comillas) le acompañan muchas promesas de salud falsas. Uno de los promotores de la paleodieta, Loren Cordain, propone que comamos todas las carnes magras, pescados y mariscos que podamos; también todas las frutas y verduras no feculentas. Nada de cereales, legumbres o productos lácteos y ningún alimento procesado. Ninguna de las características que sostiene él y su libro -que es un best seller- concuerdan con lo que detallan los expertos en nutrición o salud pública sin conflictos de interés”, subraya el dietista-nutricionista, Julio Basulto, autor de libros como Comer y correr, en el que hace referencia a éste tipo de alimentación.

Sin cereales

Uno de los motivos por los que la paleodieta gana adeptos es que al prescindir de los cereales, puede reducir mucho la ingesta calórica, uno de los factores a tener en cuenta en un proceso de pérdida de peso. Sobre ello, Basulto indica: “Vamos a imaginar que ese factor fuese positivo para perder peso. Si así fuera, antes hemos de tener en cuenta que los sanitarios no queremos que la gente se quite kilos sin más, deseamos que si lo hacen sea para ganar salud, y eso precisa el seguimiento de una dieta saludable”. Basulto añade que “una dieta saludable no es un régimen, es un estilo de vida”, y puntualiza que “una dieta que se basa en el consumo sin límite de carne roja (como es el caso de la paleodieta) va en contra de lo que recomiendan organismos como la OMS o el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer”.

Este nutricionista asegura que en lo que coinciden todas las agencias de salud es en “promocionar una dieta que sabemos que no solo no aumente nuestro peso corporal, sino sobre todo que contribuya a una mejora de la salud en general”. Basulto cita que una alimentación saludable puede prevenir enfermedades crónicas graves, como “cánceres, hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares”.

¿En el Paleolítico estaban más sanos por llevar ese tipo de alimentación? “Es muy difícil conocer las enfermedades de las primeras fases del Paleolítico. Se sabe de algún caso de hipervitaminosis, por excesivo consumo de vitamina A, vinculada a la ingestión de hígados de carnívoros. Por otra parte, las hambrunas producidas por las fluctuaciones de los recursos animales y vegetales han dejado su huella en las hipoplasias dentales producidas a la edad del destete y que son visibles en numerosos restos dentales del Paleolítico medio y superior. Son constantes, además, a lo largo del Paleolítico las evidencias de antropofagia, indicativas del estrés alimenticio al que estuvieron sujetas las poblaciones europeas que vivieron en los tiempos glaciares. Con todo, hay que decir que la alimentación de esas etapas era baja en grasa (los animales silvestres tienen menos contenido graso que los domésticos), hasta el punto incluso de constituir una verdadera necesidad el consumo de la médula ósea y el cerebro de las presas obtenidas, y baja también en sales y azúcares”, comenta Valentín Villaverde, Catedrático de Prehistoria de la Universitat de València.

La idea de que la paleodieta es saludable y capaz de prevenir enfermedades, como la arterosclerosis cae por tierra en estudios como Atherosclerosis across 4000 years of human history: the Horus study of four ancient populations (Thompson RC, et al. Lancet. 2013). “Hay investigaciones sobre la paleodieta”, afirma Basulto, “pero o bien se han realizado con muestras pequeñas de población, o bien no cuentan con diseños rigurosos”, añade. El nutricionista insiste en que uno de los grandes problemas es la falta de una definición consensuada de qué es la dieta paleolítica, y cita una frase de la experta en nutrición , Rosemary Stanton: “Los entusiastas de la ‘Paleodieta’ a veces citan varios estudios relativamente recientes para justificar sus recomendaciones. Pero, sin excepción, son a corto plazo e involucran solo a pequeñas muestras de sujetos. No constituyen una prueba adecuada de beneficio o equilibrio”. “Para las entidades de referencia en nutrición”, continúa Basulto, “una alimentación saludable debe basarse en consumir alimentos de origen vegetal poco procesados. Y eso incluye a los cereales integrales (como el arroz integral), que para algunos promotores de la paleodieta son algo así como un veneno”. Se trata de una posición que ya reflejaron en el artículo de Scientific American diferentes nutricionistas que pusieron de manifiesto que este modo de comer puede afectar al equilibrio dietético y comprometer la ingesta de ciertos nutrientes, como la fibra dietética.

Christina Warinner, arqueóloga de la Universidad de Zurich, en su charla TED aborda los mitos de la paleodieta y admite, entre otras cosas, que las verduras que consumimos ahora han cambiado respecto a las del Paleolítico.

¿Hiperproteica?

“Puede serlo o no…”, comenta Basulto. “Si la persona interpreta que la paleodieta es comer muchas frutas y hortalizas puede no ser hiperproteica. Pero si sigues a rajatabla lo que recomiendan sus promotores es muy posible que lo sea. En la paleodieta, al eliminar por completo los cereales de la alimentación aumenta la cantidad de proteínas ingeridas a partir de productos de origen animal (recordemos que en la paleodieta se promueve la ingesta de carnes sin limites). Es decir, es posible que al final tomemos las mismas calorías, pero aumente en exceso la cantidad de proteínas ingeridas a partir de carnes rojas. Esto sabemos que a largo plazo puede aumentar el riesgo cardiovascular, el riesgo de algunos tipos de cáncer y las probabilidades de sufrir problemas renales (sobre todo en personas con exceso de peso)”, añade el nutricionista.

Por su parte, la SEEN (Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición) no aconseja ninguna dieta desequilibrada ni aquellas que restrinjan grupos de alimentos o nutrientes que son necesarios para mantener la salud. “Nuestra forma de alimentación condiciona nuestra salud, no solo nuestro peso, y cualquier dieta muy restrictiva, aunque consiga que el peso disminuya a corto plazo, constituye un riesgo inaceptable para la salud”, admiten.

¿Estamos ante una dieta milagro?

“Si seguimos lo que están diciendo estos gurús, sería una dieta milagro. El Ministerio de Sanidad las define como aquellas que prometen pérdida de peso rápida, se pueden llevar a cabo sin esfuerzo y sus promotores anuncian que son completamente seguras, sin riesgos para la salud. Todo parece apuntar que la paleodieta es una dieta milagro”, subraya el nutricionista.

Actualmente, estudios publicados en la revista científica británica Lancet señalan que 5,2 millones de muertes en el mundo se deben a la falta de actividad física, algo que no ocurría a nuestros antepasados. “Es imposible una alimentación exclusivamente centrada en el consumo de alimentos silvestres, creo que lo interesante de las dietas del paleolítico está en el bajo consumo de grasa, sales y azúcares, lo que unido a la elevada actividad física (no hay que olvidar que los humanos del Paleolítico eran nómadas o seminómadas) propiciaría menores enfermedades de carácter cardiovascular y diabético”, concluye Villaverde, Catedrático de Prehistoria de la Universitat de València.

Escucha el audio del programa en la web de Cadena SER

Por Sara Tabares, entrenadora personal en PERFORMA Entrenadores Personales y directora del programa “Ser saludable” en Cadena SER

PERFORMA ENTRENADOR PERSONAL · PERFORMA CONSULTING S.L. · Avda. de Aragón, 36 Bajo 46021 Valencia · Telf.: +34 960 078 914

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