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Nuevos fármacos contra la obesidad y la diabetes

Durante la pandemia se habló mucho de salud mental, pero otra consecuencia silenciosa fue el aumento de peso, el sedentarismo […]

medicamentos para adelgazar

Durante la pandemia se habló mucho de salud mental, pero otra consecuencia silenciosa fue el aumento de peso, el sedentarismo y el descontrol de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2. El confinamiento redujo la actividad física, alteró los hábitos alimentarios y dificultó el seguimiento médico. El resultado: más obesidad y un peor control glucémico.

En este artículo, el endocrino Carlos Sánchez explica cuáles son los avances en medicamentos para el sobrepeso, la obesidad y la diabetes, y hasta qué punto pueden ayudar como parte de un tratamiento integral.

Obesidad y diabetes: dos epidemias que van de la mano

La obesidad no es solo un problema estético: es una enfermedad crónica que afecta directamente al metabolismo. En personas con exceso de grasa corporal, la insulina —la hormona que regula el azúcar en sangre— deja de funcionar de forma eficiente. El páncreas produce más y más insulina, pero esta no logra abrir la “puerta” de las células para que la glucosa entre.

Este fenómeno, conocido como resistencia a la insulina, es la antesala de la diabetes tipo 2. Por eso se dice que la obesidad y la diabetes caminan juntas: cuanto más peso se gana, mayor es el riesgo de desarrollar diabetes y todas sus complicaciones (ceguera, insuficiencia renal, problemas cardiovasculares o amputaciones no traumáticas).

Si quieres conocer cómo el entrenamiento puede ser un aliado clave para reducir este riesgo, te recomendamos leer también nuestro artículo sobre la importancia de entrenar fuerza a cualquier edad.

¿Cuándo se recomienda usar fármacos para perder peso?

Según el doctor Sánchez, no todos los casos de sobrepeso requieren medicación. Los fármacos para la obesidad están indicados cuando:

  • El índice de masa corporal (IMC) es ≥ 30 (obesidad).

  • O cuando el IMC ≥ 27,5 y existe alguna enfermedad asociada, como diabetes, hipertensión o colesterol elevado.

En estos casos, los medicamentos pueden ser una ayuda adicional. Pero la condición siempre es la misma: tienen que acompañarse de una dieta hipocalórica individualizada y un programa regular de ejercicio. Nunca funcionan solos.

Aquí es donde entra en juego mantener un estilo de vida activo. Si buscas ideas sencillas, puedes empezar por nuestra guía de cómo entrenar en casa de manera efectiva.

Los principales medicamentos aprobados

La historia de los fármacos contra la obesidad no siempre ha sido sencilla: muchos se retiraron por efectos adversos. Hoy, sin embargo, existen medicamentos aprobados y seguros, tanto en Europa como en Estados Unidos.

Orlistat

  • Se comercializa como Xenical (o en dosis menores, como Alli).
  • Su mecanismo: bloquea la absorción de hasta un 30% de las grasas ingeridas.
  • Efecto secundario más común: molestias digestivas y esteatorrea (grasa en las heces).

Liraglutida

  • Es un análogo del GLP-1, una hormona intestinal.
  • A dosis bajas se usa en diabetes tipo 2; a dosis más altas, en obesidad.
  • Se administra mediante inyección subcutánea diaria.
  • Sus efectos: retrasa el vaciamiento gástrico, produce saciedad y ayuda a reducir el apetito.
  • Efectos secundarios: náuseas y vómitos al inicio.

Otros en investigación

  • En EE. UU. ya hay cinco fármacos aprobados; en Europa, tres.
  • Además de los GLP-1, se investigan inhibidores de la absorción de glucosa (SGLT2), que eliminan el exceso de azúcar por la orina y ayudan también a reducir peso.
  • El futuro apunta a tratamientos cada vez más personalizados según la genética, la respuesta metabólica y la situación clínica de cada paciente.

Riesgos y beneficios

El doctor Sánchez señala que los beneficios más evidentes son:

  • Reducción significativa de peso.
  • Mejor control de la glucemia en personas con diabetes tipo 2.
  • Disminución del riesgo de complicaciones cardiovasculares y renales.

Pero también advierte de los riesgos:

  • Alteraciones digestivas.
  • Infecciones urinarias (en algunos grupos de fármacos).
  • Coste elevado: muchos de estos medicamentos no están financiados por la sanidad pública en España, lo que genera desigualdades en el acceso.

El futuro: tratamientos cada vez más personalizados

La tendencia actual es hacia una medicina de precisión. Ya no se habla de “la obesidad” como una única enfermedad, sino de “tu obesidad”, con factores individuales que hacen que un paciente responda mejor a un tipo de tratamiento que a otro.

Esto significa que habrá personas para las que la clave estará en el entrenamiento de fuerza, otras en una dieta específica y otras en la combinación de estas con un fármaco determinado. La investigación en genética y metabolismo está abriendo la puerta a tratamientos cada vez más ajustados a cada persona.

En paralelo, no olvidemos que la alimentación sigue siendo clave. Si quieres mejorar tus hábitos diarios, quizá te interese leer nuestro artículo sobre cuál es la forma más sana de cocinar los alimentos.

La obesidad y la diabetes tipo 2 son dos de los mayores retos de salud en nuestro tiempo. Los fármacos pueden ser una herramienta útil, pero no sustituyen a los pilares básicos: alimentación equilibrada, ejercicio físico y educación del paciente.

Como resume el endocrino Carlos Sánchez, “un buen control de la obesidad y la diabetes no depende solo de la medicación, sino del compromiso activo de cada persona con su salud”

 

Fuente del contenido

Sara Tabares, directora Deportiva y entrenadora personal de Performa. (Graduada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte – Col. COLEFCV n.º 62.850 –, Licenciada en Periodismo y Doctorando en Ciencias de la Salud) 

Carlos Sánchez Doctor en Medicina por la Universitat de València. Profesor titular del Departament de Medicina de la Universitat de València. Máster en Dirección de Servicios Integrados de Salud (ESADE).



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