Cómo cuidar el suelo pélvico femenino
El suelo pélvico continúa siendo una de las estructuras más desconocidas dentro de la salud femenina, a pesar de su papel […]

El suelo pélvico continúa siendo una de las estructuras más desconocidas dentro de la salud femenina, a pesar de su papel clave en funciones esenciales como la continencia urinaria, la estabilidad de los órganos pélvicos y la salud sexual. Su deterioro no es un fenómeno aislado ni excepcional, sino una realidad frecuente que, en muchos casos, permanece infradiagnosticada o normalizada.
Este artículo se basa en el episodio del programa Ser Saludable, donde la conductora Sara Tabares conversa con la enfermera y nutricionista Chusa Sanz, la matrona y sexóloga Laura Cámara, y la fisioterapeuta experta en suelo pélvico Mer Blánquez, entre otras voces especializadas.
Qué es el suelo pélvico y por qué es tan importante
El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y tejidos conectivos que cierran la parte inferior de la pelvis. Su función es sostener órganos como la vejiga, el útero y el recto, además de intervenir en la estabilidad del tronco y en la respuesta sexual.
Tal y como explica la fisioterapeuta Mer Blánquez, no se trata de una estructura estática, sino de un sistema dinámico que debe adaptarse constantemente a los movimientos del cuerpo y a los cambios fisiológicos. Su correcto funcionamiento depende de una adecuada coordinación muscular y de su capacidad de respuesta ante las presiones internas y externas.
Por qué se debilita el suelo pélvico
El deterioro del suelo pélvico responde a múltiples factores. Según el análisis compartido en el programa, los más relevantes son:
- Embarazo y parto vaginal
- Cambios hormonales asociados a la menopausia
- Cirugías o lesiones previas
- Patologías como la endometriosis, señaladas por Chusa Sanz en su práctica clínica
- Aumento de presión intraabdominal (deporte sin control, obesidad, tos crónica)
- Falta de conciencia corporal y desconexión con la zona pélvica
Uno de los puntos críticos es la normalización del dolor, especialmente en mujeres jóvenes, lo que retrasa el diagnóstico y el abordaje terapéutico.
Señales de alerta
La matrona y sexóloga Laura Cámara insiste en un enfoque clínico clave: el dolor no es normal y debe ser interpretado como una señal de alarma.
Entre los síntomas más frecuentes destacan:
- Pérdidas de orina al esfuerzo (saltar, reír, toser)
- Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia)
- Sensación de peso o presión pélvica
- Dificultades con el uso de copa menstrual
- Dolor pélvico persistente
Si hay dolor o disfunción, debe existir una valoración profesional.
Endometriosis, dolor y sesgos en el diagnóstico
Chusa Sanz pone el foco en un problema estructural dentro de la medicina: la infravaloración del dolor femenino.
En su intervención, señala cómo muchas mujeres con patologías como la endometriosis o quistes endometriósicos reciben respuestas que minimizan sus síntomas o los atribuyen a factores psicológicos, retrasando el diagnóstico.
Este fenómeno no es aislado, sino parte de un sesgo clínico más amplio que afecta a la salud femenina y que contribuye a la cronificación del dolor pélvico.
Cómo empezar a cuidar el suelo pélvico
La fisioterapeuta Mer Blánquez subraya que el cuidado del suelo pélvico debe entenderse como un proceso integral, no como una serie de ejercicios aislados.
Las claves fundamentales incluyen:
1. Conciencia corporal
Muchas mujeres no saben localizar su suelo pélvico. La educación anatómica y la exploración guiada son el primer paso.
2. Activación adecuada
El trabajo muscular debe ser progresivo, controlado y adaptado a cada caso clínico.
3. Evitar prácticas incorrectas
No se recomienda entrenar el suelo pélvico durante la micción, ya que puede alterar la función urinaria.
4. Supervisión profesional
La fisioterapia especializada es esencial para evitar errores de activación o compensaciones musculares.
Suelo pélvico y sexualidad
Laura Cámara destaca que la salud sexual no depende únicamente de la anatomía, sino también del conocimiento corporal y del contexto psicológico.
El suelo pélvico influye directamente en:
- Sensibilidad genital
- Lubricación
- Dolor durante las relaciones sexuales
- Capacidad orgásmica
Sin embargo, el abordaje debe ser multidisciplinar, integrando fisioterapia, sexología y ginecología.
Prevención
Uno de los consensos del episodio es la necesidad de educación corporal temprana. Conocer el propio cuerpo no solo mejora la salud sexual futura, sino que permite identificar alteraciones de forma precoz.
La falta de información contribuye a dos problemas principales:
- Normalización del dolor
- Retraso en la búsqueda de ayuda profesional
Conclusión
El suelo pélvico no es un tema secundario ni exclusivo del embarazo. Es una estructura fundamental en la salud integral de las mujeres, con impacto directo en la calidad de vida, la sexualidad y la función urinaria.
Tal y como concluyen las especialistas Mer Blánquez, Laura Cámara y Chusa Sanz, el abordaje debe ser siempre interdisciplinar, preventivo y basado en la educación del propio cuerpo.
Fuente del contenido
Sara Tabares, directora deportiva y entrenadora personal de Performa. (Graduada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte – Col. COLEFCV n.º 62.850 – Licenciada en Periodismo y Doctorado en Ciencias de la Salud)
Chusa Sanz, enfermera y nutricionista especializada en salud hormonal femenina.
Laura Cámara, matrona y sexóloga especializada en salud sexual y reproductiva femenina. Experiencia clínica en educación sexual y acompañamiento en salud pélvica.
Mer Blánquez, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y salud de la mujer. Experiencia en rehabilitación del suelo pélvico en ámbito clínico.
Luis Boya, comunicador del programa Ser Saludable (Cadena SER), responsable de divulgación y contenidos sociales.
Berta Díaz, divulgadora y comunicadora. Enfocada en visibilizar enfermedades crónicas y el sesgo de género en salud.
Kike Encina, periodista y responsable del segmento de verificación de información en Ser Saludable.
Programa: Ser Saludable – Performa
